Ansias

Ojalá fuera un vendaval que lo arrasara todo,  fuera simplemente el ardor y las ansias que me arden por todo el cuerpo y que no libero por no quemar el bosque.

Poder estallar en un millón de estrellas para dar un poco de luz en las noches más oscuras. Derrocaría los regímenes que me atan las manos a la cuerda de la mediocridad y golpearía los muros del tedio y la lasitud… Ojalá fuera un caballo desbocado cabalgando libre por una playa entre acantilados, un rayo que cicatriza el cielo en dos y va saltando de nube en nube.

Ser las manos que acarician tu cadera mientras se me eriza el pelo de la nuca, un chasquido de dedos cuando se me ocurre una brillante idea que no acabo haciendo, la risa desorbitada de un comentario ingenioso y ofensivo en un bar, ser la mirada que provoca la erupción del volcán, el silencio que deja paso al estornudo, el rugido de una moto cuando acaban de arrancarla.

Ojalá fuera una canción perdurase en el tiempo, que se recordara por todo su contenido… Por una nota imposible de alcanzar y que se extiende hasta el infinito, por una letra incomprensible y que hace vibrar las lámparas de araña, los cristales de las ventanas, las copas de vidrio… los corazones helados.

Ojalá fuera la batalla ya ganada, los territorios conquistado, las metas alcanzadas…

OJALÁ FUERA LA 9º SINFONÍA

 

Canciones contra el calor

Si amiguetes, ya están despuntando estos días de calorcito que no paras de sudar, no quieres ver el sol ni en fotografías y cuando andas por la calle te acuerdas de Lawrence de Arabia por el desierto… pero bueno estamos empezando Julio, y no todo es pasar calor. Los días de playa y chiringuitos están ahí ya y alguno como yo nos frotamos las manos con ganas de mojito jajajaja.

Así que se me ocurrió poner una pequeña recopilación de grandes éxitos de ayer y de hoy para esas noches en las que no sopla ni un pedo, las sábanas se te pegan a la piel y un mosquito intruso se cuela por la ventana para darte la noche…

Así que poneros cómodos y disfrutar de la fresca.

 

Nº 1 : Kiko Veneno – Lobo López

El primer corte de la lista barremos para casa y se lo lleva este gran hombre. De su disco del 92 “Échate un cantecito” y una de las más conocidas de su larga trayectoria. La he querido poner la primera porque es tranquilita y a mi personalmente me transmite muy buen royo.

 

Nº 2: The Everly brothers – All I have to do is dream

En ésta cruzamos el atlántico para situarnos en EE.UU y nos trasladamos a 1958 cuando el Rock & Roll estaba en su época dorada. Los acordes somnolientos de esta canción siempre me han invadido la mente la imagen de una barca que se mece suavemente en un mar calmado recorriendo la ruta que una gran luna llena le indica.

 

 

Hmmmm… el video es un poco cutre jejeje, pero bueno es el mejor que he podido encontrar.

 

Nº3: La Aurora de Nueva York – Loquillo

Cambiamos de tercio y metemos al “loco”  en el número 3 con esta adaptación sonora del poema homónimo de García Lorca que  incluyó en su disco “Con elegancia” de 1998 sin la colaboración de los trogloditas y con la ayuda de Gabriel Sopeña. Me gusta esta canción por la combinación de la voz desgarrada de José María con las notas del saxo que parece que vayan a estallar de un momento a otro y que, para aquellos que viven en verano como yo en la ciudad más de lo que quisieran, saben que por la noche con la calor, la ciudad se transforma y parece que los edificios y las calles exhalan frescura y desasosiego a la vez.

 

 

Nº 4: D´yer Mak´er – Led Zeppelin

Sin duda, este es uno de mis grupos favoritos de todos los que he escuchado y, aun así nunca entenderé esta canción y su motivo; porque en la trayectoria de Led Zeppelin creo que pocos grupos le pueden hacer sombra. Con todo eso, Robert Plant, Jimmy Page, John Paul Jones y John Bonham fusionaron esta perla del Rock y su modo de ver el Reagge que para mi, fue una tarde de ácido y cervezas en el local de ensayo jejejeje.

 

 

Nº 5: Samba pa ti – Carlos Santana

En el último puesto, sin que se le reste importancia, es para el maestro Santana; sin duda un hombre que sabía lo que es pasar calor por las noches jajajaja. Una baladita puntera de guitarra para agarrarse a alguien y bailarla dejándote llevar delicadamente toda la noche hasta llegar al clímax apropiado. No tiene más que decir el ambiente caribeño que te transmite los dedos de este gran guitarrista.

 

 

Bueno, espero que os haya gustado la recopilación y que el mojito no se os haya aguado.

¡Qué disfrutéis del verano!

Salud!

Salitre

Del grácil planeo de la gaviota bajo la vista hacia tus curvas estremecedoras, aunque, antes de que te des cuenta, cambio de parecer y me quedo estático mirando mi reflejo en tus gafas de sol marrones como el roble, preguntándome si tus ojos también se distraen, o están escudriñando mi alma a través de los cristales sombríos.

El tiempo deja de tener importancia mientras haya luz que nos avise cuando empiece la noche y el mundo se contrae entre la toalla y la orilla donde acaban rompiendo las pequeñas olas sin pedir permiso a nadie. Los escasos grupos de personas que disfrutan de la playa son  aldeas conectadas por caminos de pisadas ardientes que algunos toman para hacer trueques de bebida por tabaco o de hielos por crema solar.

Los sonidos de risas, de música y del profundo e incierto océano rugiendo a lo lejos se rinden a mis oídos y me rinden tributo por estar con ellos, a lo que contesto estirándome como un gato feliz en la toalla con las manos haciendo de almohada tras mi cabeza, hinchando los pulmones con el salitre del ambiente que embriaga todos mis sentidos y articulaciones.

 

Hermosa-playa-1

Sirviente

De casta y linaje viene siendo el sirviente.

 

He recibido a infantas y reyes con la sonrisa torcida en los labios,

he visto brindar a jinetes y amazonas sin prestar atención a sus caballos,

he cruzado miradas con bellas damas que no merecían halagos,

y hasta he pedido autógrafos a deportistas retirados.

 

Las estrellas  han pasado rozando mis hombros,

los políticos siempre con la copa llena,

los famosos con los ojos muy rojos

codeándose unos y otros dando lástima y pena.

 

He sentido la fragancia del dinero en el ambiente,

de la ignorancia y el menosprecio latente,

mientras que los corazones podridos se henchían,

los caballeros deslizantes se reían.

 

He sufrido la gula de manos rápidas y traviesas,

y la ira de ojos clavándose como puñales,

mientras mi camisa se iba llenando de rodales,

las horas en el reloj pasaban lentas.

 

Así que esto es mi día a día,

y te aseguro que a veces da agonía.

Pero si alto te tengo que decir de todo corazón

es un consejo que alguien muy sabio me dio:

 

“NI PIDAS A QUIEN PIDIÓ, NI SIRVAS A QUIEN SIRVIÓ”

No te marees!

Realmente cuando la gente me dice: “¡Joder, es que vives muy bien! ¡Qué feliz eres!” se creen que no tengo las mismas preocupaciones que ellos, ni los mismos problemas… para nada. Estoy igual de jodido como todos, lo que pasa es que por alguna especie de síndrome que tengo, prefiero no darle importancia a ciertas cosas que el resto del mundo se empeña en que las tenga en cuenta.

No tengo dinero, no tengo trabajo, no tengo futuro…así puestos parece la letra de alguna canción de los “Sex Pistols”… pero siempre he pensado que la vida está para vivirla… y que sea lo que Dios quiera como diría algún torero.

Pues bien, mi melopea de hoy es que aprecies el día a día como si fuera el último que pasaras en esta tierra…como si no hubiera mañana. Hoy sin ir más lejos le he echado la bronca a una anciana por cruzar la Gran Vía Marques del Turia en Valencia sin ni tan siquiera mirar los coches que iban embalados por los carriles como torpedos. La mujer sin embargo ni tan siquiera se ha dignado en contestarme ni replicarme lo más mínimo, ha continuado su camino como si no hubiera pasado nada.

No digo esto para que todos nos tiremos al asfalto como gallinas desorientadas, sino para que nos paremos a pensar en que es lo que queremos hacer en esta vida, apreciemos los buenos momentos y olvidemos los malos y aprendamos de ellos.

 

Apariencias

Siempre se me dibuja una sonrisa en la cara cuando veo en las películas, sobretodo en las americanas que se ve que les encanta, la clásica escena de un niño pequeño en la cama a puntito de dormirse y uno de sus padres contándole un cuento para que descansen plácidamente, sentados a un lado de la cama. Y digo que me hace gracia porque, que yo recuerde, a mí nunca me contaron los cuentos de esa manera… es más, nunca me contaron cuentos. Algunos los leía, otros me los inventaba, pero sobretodo los que más me gustaban eran aquellos que oías hacer referencia en alguna conversación y entendías más o menos de que trataban.

Es curioso descubrir con el paso del tiempo cómo los personajes de aquellas pintorescas historias que creías que no existían en realidad si que existen y que, alguien en su sano juicio los quiso plasmar en páginas coloreadas para que los niños aprendieran a reconocerlos cuando fueran por la calle.

En mi caso, la bruja de Hansel y Gretel, no vivía en una casa de dulces y caramelos y comía niños…era en realidad mi vecina del 3º. Vestida siempre con un batín rosa fucsia, unas zapatillas de ir por casa marrones oscuras y lo que parecía ser un pantalón de pijama gris. La cara la tenía llena de arrugas que intentaba ocultar con un kilo de maquillaje de colores estrambóticos…y no, no tenía ninguna verruga que yo recuerde, pero amigos daba miedo cruzársela por los pasillos de mi bloque. Suerte que nunca me invitó a dulces en su casa, si no, me hubiera cocinado a fuego lento en su horno.

¿El hombre del saco? por favor… ¿para qué va alguien a querer robar niños a diestro y siniestro sin más? si te los comieras, como hacía mi vecina…perdón la bruja, aun tiene sentido, pero si no ¿para qué?. Sin embargo si la bolsa estuviera llena de billetes… hmmm con eso se pueden hacer muchas más cosas. Si estáis pensando en todos esos ladrones que estafan aquí y allá sin recibir un castigo ejemplar habéis dado en el clavo, esos son los hombres del saco.

Os acordáis de eso de: “Abuelita ¿por qué tienes esa boca tan grande?” “PARA COMERTE MEJOOOOOOOOOOR” jejejeje alucinante, un lobo feroz que se hace pasar por una anciana inofensiva y simpática. Cuántas veces aparecen en televisión personajes de altas esferas políticas mandándonos mensajes de diversa índole, creyendo que les vamos a creer. Se podría decir también eso de que “son lobos con piel de cordero” ¿no?

A lo mejor puede que parezca un poco rebuscado pero el Flautista de Hamelín siempre lo he asociado a una gran y despiadada compañía bancaria, que en qué lo asocio, muy sencillo; en alguien que al no cobrar sus servicios debidamente se lo cobra con intereses devastadores. En el caso del flautista, al ver que los habitantes del pueblo no le pagan por haberse llevado las ratas del pueblo decide cobrarse la deuda llevándose a todos los niños con él…el banco te puede quitar la casa, y por desgracia lo está haciendo cada día a mucha gente, por no poder pagar sus hipotecas. Evidentemente en el cuento los habitantes no pagan por codicia y avaricia, no es el caso de la realidad que es más por incapacidad de pagar las deudas…pero aun así me asombra un poco la relación de actitudes.

Puede que se me haya ido la olla un poco con este post pero bueno…que cada uno saque sus propias conclusiones. En mi opinión personal, ojalá todas las aberraciones que padecemos hoy en día en general se hubieran quedado en unos cuentos infantiles, y no en la cruda realidad.

Talento Invisible

Recuerdo que cuando era pequeño, una vieja maestra del colegio que, a medida que pasaban los años se dedicaba más y más a desvariar y tomarla con los alumnos, nos explicaba en clase de religión que las parábolas escritas en la Biblia eran pequeños cuentos que narraba Jesús para hacerles entender a sus discípulos como era el reino de los cielos y bla, bla, bla. Y que todas tenían un significado de fondo o metáfora.

20070404155628-jesucristo-colegaPues bien, siempre he tenido presente en la cabeza una de estas historias, la de la “parábola de los talentos”. Y no me preguntéis por qué, pero no me acuerdo de ninguna otra que me hicieran pensar tanto en la vida…no prestaba mucha atención en esas clases.

Intentaré narrárosla con mis palabras sin salirme de madre y espero que sin levantar ampollas entre los que leáis esto…si hay alguien que lo lea claro.

El caso es, para aquellos que no os suene la parábola, que por aquel entonces Jesús estaba reunido con sus colegas (los apóstoles) posiblemente en alguna plaza de pueblo sentados en un banquito cómodo, o quizá en casa de algún conocido debajo de una parra a la fresca bebiendo vino y tomando un aperitivo… a fin de cuentas un buen rato con los amiguetes.

Entonces en una de esos momentos de lucidez que Jesús solía tener comenzó a contarles la historia de un mercader, llamémosle X, que tenía una bonita hacienda con campos de vid, una casa que te cagas y criados que le servían y que trataba con todo el respeto y amor del mundo. Era un hombre poderoso que con el trabajo se había ganado una reputación y un prestigio en toda la comarca.

Pues bien, el señor X tuvo que irse de negocios al extranjero y antes de partir mandó llamar a tres de sus criados para decirles cuatro cosas. En su ausencia estas tres personas se iban a quedar al mando de todo el cotarro, y a cada uno de ellos les dio responsabilidades midiendo sus “capacidades” personales. A uno de ellos le dio 5 talentos, a otro 2 y al último solo le dio 1 talento, advirtiéndoles que cuando volviera harían cuentas de ese préstamo.

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Los dos primeros sabían como invertir esos talentos y así lo hicieron, ganando el doble de lo que tenían en un principio…pero el que había recibido solo un talento no supo que hacer con el, y por miedo a perderlo o que alguien se lo quitaran lo escondió por el monte en un hoyo.

Cuando el señor X volvió después de un año (las distancias por aquel entonces no se recorrían tan rápidamente como ahora) volvió a llamar a los tres siervos para ver cómo estaban las cosas por allí y en que habían empleado los talentos donados.

A los dos primeros, al ver que habían empleado bien los talentos obtenidos para conseguir beneficios para ellos mismos y para su señor, les premió con lo que habían ganado y subiéndolos de cargo en su pequeña o mediana empresa. Pero al tercero, al ver que por miedo, cobardía o simplemente porque no había sabido empleado el talento dado para hacer nada lo castigó expulsándolo de su “reino” a las penurias de la vida.

Pues bien, sin meterme en campos teológicos, siempre me asaltaron muchas dudas al respecto de esta peculiar historia. Está claro que el señor X es Dios, y que los siervos somos todos y cada uno de nosotros, y que la metáfora de la parábola es que los dones o “talentos” que nos ofrece el omnipresente hay que emplearlos en algún beneficio propio y de la humanidad y que guardarlos en un hoyo no sirve de nada…pero, estaremos de acuerdo en que en el mundo mundial no somos tres gatos, si no que somos billones de personas. ¿El señor X tiene talentos para todos? ¿Por qué se le castiga al que no hizo nada con su talento y no se le explicó qué tenía que hacer? porque literalmente lo que la biblia pone que le dice al siervo miedoso es esto:

“Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.”

Y lo que más me preocupa y que ha sido motivo de este post… ¿qué pasa si no tienes talento de nada o no lo encuentras?. En la historia todos los personajes reciben más o menos talentos, pero seguro que el señor X tiene más de tres sirvientes, ¿qué pasa con el resto? ¿cabría la posibilidad de pensar que el señor X decidiera que hay siervos que no merecen tener talentos para llevar su hacienda?… Ya sabéis, cambiar “señor X” por Dios y haceros preguntas a vosotros mismos…personalmente yo sigo buscando el hoyo donde enterré mi talento, si lo encuentro ya os avisaré.

Entre quesos anda el juego

“- A veces, las cosas cambian y nunca vuelven a ser como antes. Creo que estamos en una situación de este tipo Kif. ¡Así es la vida! La vida se mueve y nosotros también debemos hacerlo.”           Spencer Johnson, (¿Quién se ha llevado mi queso?)

 

Recuerdo, que cuando empecé la carrera me agobiaban las largas horas que pasaba dibujando planos y bocetos, y para distraerme encontré este libro (¿Quién se ha llevado mi queso?) en la habitación de mi hermano. Pues bien, al rato de leerlo lo dejé por la mitad porque no entendía que utilidad me daba la metáfora del cuento a mi situación de por aquel entonces. Sin embargo, por otro artículo muy relacionado al tema del cuento, volví a leérmelo entero y ¡joder! que tonto fui al no entenderlo la primera vez.

quien-se-ha-llevado-mi-quesoPublico este post para divulgar un poco el libro, aunque hay miles de blogs que hablan de él, y seguramente muchos lo hayáis leído ya, evidentemente esto va dirigido a los que no sepan de su existencia.

Me he puesto a reflexionar seriamente en todo de lo que se habla en él, no os voy a desvelar nada jejejeje, vale más la pena que os lo leáis vosotros porque se pueden sacar cientos de lecturas y conclusiones. En mi caso, he podido descubrir cómo se ha llegado a la crisis actual en España por culpa de la burbuja inmobiliaria y por qué nos está costando salir de ella pagando los platos rotos.

El párrafo que pongo al principio lo pude sacar de internet, es la misma historia pero con los nombres de los personajes cambiados. No os voy a poner el link de dónde lo encontré, porque en mi inmensa ignorancia no sé si sería ilegal, así que mejor no voy a meter la pata. Lo que si que os digo es que a mi me ha ayudado mucho y lo voy a volver a leer, porque hay muchos detalles que se pueden pasar por alto y otros que les puedes dar más de un significado.

A los que lo leáis y les haya gustado me encantaría leer vuestras opiniones.

Un saludo y hasta la próxima.

¡Ánimo!

Hola a todos.

puño rojoHacía ya tiempo que no metía nada en la vieja caja de madera y hoy he querido volver a retomar las ganas de escribir y de sentir el poder de la palabra escrita.

Veréis, por unas cosas y otras me he tenido que buscar la vida, como mucha gente a día de hoy. Seguro que mi caso os suena, joven con titulación universitaria trabajando eventualmente de camarero…desgraciadamente es uno de los patrones que se está dando mucho en la actualidad.

Pero tranquilos, no estoy aquí para deciros por qué estamos así en este país, ni de quién es la culpa de que no se arregle o se hagan cosas positivas y constructivas, creo que cada uno puede sacar sus conclusiones y argumentos y estancarse en este punto no sirve de nada. Tampoco os voy a decir que esta situación pasará pronto y que todo mejorará, porque creo que os estaría engañando…no, escribo estas líneas para todo aquel que no ve la luz al final del túnel. ¡Ánimo!

Los que estéis en mi situación, buscando un futuro incierto, saben realmente lo cruda que está la realidad y el día a día así que no desfallezcáis porque  no estáis solos, somos millones. Cuando tengáis un día de abatimiento y no queráis hacer nada, no lo hagáis…desconectar de la forma que os de la gana, relajaos, pero aprovechadlo; porque incluso esos momentos son buenos para animarse y volver a la carga los días que os levantéis con ganas de coger el mundo por las pelotas. ¡Ánimo!

Buscad las soluciones donde no las hayan, apoyaros de la gente que os rodea y pedidles consejo y ayuda. Se habla mucho ahora de la gente emprendedora que forma empresas a partir de una idea aun en estos tiempos de crisis…tomemos su ejemplo simplemente en la fuerza de voluntad y en la cultura del esfuerzo no en el hecho de crear una empresa que le va a reportar beneficios, si no en la idea de salir adelante. Si te sientes que ya has tocado fondo ¡genial! porque eso quiere decir que ya no puedes ir más abajo, ya solo puedes ir hacia arriba.

Me gustaría pensar que tengo la “megafórmula” para resolver la crisis jejejeje pero no es así, sigo metido en el hoyo, y hoy es uno de esos días que no tengo ganas de hacer nada constructivo…por eso tengo que animarme ¡por eso quiero animaros a todos!

Este proverbio siempre me ha gustado mucho y me ha dado fuerzas, os lo dejo aquí para que recapacitéis:

“Si no puedes ser un pino en la cima de una colina,

sé maleza en el valle…

pero sé maleza mejor junto al torrente;

sé arbusto si no puedes ser un árbol…

Si no puedes ser camino real sé atajo…

Si no puedes ser el sol, sé estrella…

No vencerás por el volumen,

si no por ser el mejor de lo que seas…”

 

Un saludo y ¡ánimo!

La ira

La curiosidad ante aquel maletín era tal, que no me dejaba dormir. ¿Quién lo habría dejado en mi puerta? ¿Por qué? La nota que lo acompañaba no me ayudaba mucho, es más, cada vez que la leía mi sangre hervía sin remedio; “No abrir si no quieres saber la verdad”.

No estaba firmada, y lo más raro de todo es que estaba mecanografiada con una vieja máquina de escribir. ¿Qué habría dentro de ese maletín? Su color negro azabache me inquietaba, y cada vez que lo sostenían mis manos no paraban de acariciarlo de una forma hipnótica, casi como si estuviera en un trance.

“No abrir si no quieres saber la verdad” ¡Maldita sea! Pero ¿qué verdad? No tenía ningún tipo de cierre, ni cerradura para una llave, simplemente una chapa metálica en el centro bajo el asa, inmóvil y fría.

No pude resistir más, tras varios días de incertidumbre, y cansado de esperar si alguien se presentaba en mi casa preguntando por él me dispuse a abrirlo. Cogí mi oxidada caja de herramientas, y con un destornillador bien grande hice palanca justo en el medio del maletín. Al principio quise hacer el menor esfuerzo posible con la esperanza de una vez abierto poder volver a cerrarlo sin romper el mecanismo. Pero el destornillador, que lo quise emplear como un bisturí en una operación médica pasó a ser una palanca de minero.

El ser que escribió aquella nota debió ser el mismísimo Satanás; porque la advertencia no podía haberse escrito de mejor manera.

Con un golpe seco y certero conseguí abrir el maldito maletín negro, pero la tapa no saltó con la violencia que yo esperaba, se abrió cuanto apenas, como si pesara una tonelada. Cuando lo abrí del todo había un pañuelo del mismo negro que la tapa que cubría un sobre color manila muy bien colocado en el centro del maletín, y junto a él, había un revolver plateado y brillante. Lo sostuve con miedo y me percaté de que solo tenía una bala en el cargador. Llegado a ese momento, la valentía y el odio que me habían hecho abrir el dichoso maletín se convirtieron en terror e incertidumbre…pero ya era demasiado tarde para abandonar la misión.

Mientras desataba el pequeño lazo que cerraba el sobre manila, mi mente no paraba ni un segundo preguntándose qué habría en el interior; informes fraudulentos del trabajo, una nota de amenaza, o de secuestro de mi familia… pero nunca imaginé que el secreto que guardaba aquel sobre fuera tan demoledor como lo que encontré.

Decenas de fotografías tamaño folio mostraban la traición en alta calidad y definición de la persona que una vez quise, ame y traté como una reina. No dejaban duda alguna, mi esposa se entendía con otro hombre, uno que parecía más atractivo y joven que yo; y que al parecer se habían visto en más de una ocasión y en más de una posición.

La locura se apoderó de mi, todo a mi alrededor daba vueltas, tantos años tantas vivencias, dos hijos pequeños, todo… y al final… la verdad. La verdad era que la enajenación que mi mente sufría se hizo fuerte, me convirtió en un monstruo desatado de su mordaza.

Cargué el revólver y con el cañón apoyado sobre la frente caminé frenéticamente por toda la casa de arriba abajo. La casualidad hizo que justo me encontrara a mi mujer con mis hijos en la puerta principal, la desdicha fue que estuviera tan aturdido que no los oyera entrar.

Tan solo bastó una mirada, las palabras hubieran sido un insulto a la realidad, nada de lo que saliera de su boca podría haber callado mi corazón. La ilusión de verla muerta se cruzó como un relámpago por mis retinas, y así fue como la maté, como si de un agarrotamiento muscular se tratara, la pistola dejó de apuntar mi sien derecha para apuntar al frente…y el gatillo no flaqueó.

Aun no pasa ni un solo día en el que no desee haber tenido otra bala para mí en ese momento…

Con dos duros en el bolsillo

¿Quién no ha oido esta canción? Vale, a lo mejor por el título no os suena, más que nada porque la canción se llama “Cuando T has ido” de Los Rodriguez.

La pongo aquí porque podría comparar con la primera frase de la canción mi situación a día de hoy: “Con dos duros en el bolsillo la cosa está tomando mucho brillo, no se acabaron los problemas, es solamente una cuestión de monedas”

Habrá quien piense, y haya oido esta canción, que el mensaje va dirigido a que el cantante (Andrés Calamaro) sienta dolor o pena por una chica a la que perdió… por eso lo de “Me siento muy mal cuando te has ido”… Pero por qué no darle una vuelta de rosca y decir que no es una chica a la que se dirige si no a la propia FELICIDAD de uno mismo, es decir, a las ganas de llevar el día a día con alegría (como diría Leticia Sabater…Dios nos asista)

Pensadlo… cuando todo te va bien, la vida se pinta de color de rosa y crees vivir en el mundo de la piruleta orgásmica en donde todo tiene sentido y la “cosa” fluye y hay buen royo… pero que pasa los días en que no, los llamados días malos o feos, o porque no decirlo, LOS DÍAS EN LOS QUE ESTÁS HASTA LOS COJONES DE TODO. ¿Qué haces en esos días?… ¿Pegarte un tiro? ¿Comer helados hasta que te sacies? ¿Hacer deporte para sentirte mejor? Jajajajaja, qué encrucijada eh amigos

SÍ! Seguro que estareis pensando, que tio más cenizo y gris, todo lo ve fatal… la vida hay que saborearla y disfrutarla porque se acaba enseguida… ¡CORRECTO! Pero recordad que en esos días “feos” os teneís que aferrar a algo para continuar adelante por muy mal que esten las cosas, hoy he pensado en como me van las cosas y me he acordado de esta canción…

Besos y abrazos a todos los que leais estas líneas, porque si habeis llegado hasta aquí os estareis planteando qué momentos, vivencias o experiencias os hacen sentir vivos.

 

ATENCIÓN: Estas ideas estrambóticas pueden estar inducidas por efecto del alcohol, si padece algún tipo de transtorno psicosomático o deseos de saltar de la silla y ponerse a girtar tras leer este post, por favor, consulte a su farmacéutico.

Luna Roja

El cortante frío de Diciembre golpeaba mi nuca causándome escalofríos por todo el cuerpo. Agujas heladas que se clavaban en mi piel. A mis espaldas los ecos de las campanadas que marcaban las doce de la noche, el viento caprichoso transportaba los sonidos metálicos y añejos a mis oídos. Delante… solamente mi destino.

Por un momento, mi gabardina se agitó como la vela de un navío que no está bien amarrada a su mástil. Me subí el cuello para resguardarme un poco, y en cuestión de segundos el aire se calmó y se creó una nitidez en el ambiente tan sólo comparable con la suavidad de una interpretación de piano…armonía.

Ahí arriba… en medio del viejo puente, y con la solitaria compañía de dos santos olvidados que ornamentaban la pasarela, era la única alma que se apreciaba por los alrededores; el único que se interponía en el haz blanco, y a la vez azul de la luna a su paso por estas tierras. Una sombra más ante la luz que se reflejaba en las aguas del río que viajaban velozmente hacia el mar.

Al frotarme las manos ásperas noté que aun conservaban el calor de la última víctima, incluso pude imaginar pequeños restos de sangre entre los poros y las grietas de mi piel. No sabía su nombre, ni su edad, no sabía nada de ella…¡Dios pobre mujer! ni tan siquiera me acuerdo de qué color era su pelo o sus ojos. La incierta casualidad hizo que se cruzara en mi maldito camino de locura desatada, ¿quién era yo para quitar una vida? ¿un ángel de la muerte? ¿un depravado y silencioso asesino? o simplemente un hombre que había perdido el norte en su camino hacia la búsqueda de todo aquello que pudiera excitar y alterar sus sentidos.

Un sonido no muy lejano me distrajo de mis pensamientos y una vez más el viento caprichoso me elevó en una nube de perfume femenino en un estado de éxtasis, se apreciaba cerca de donde estaba, la figura de una mujer que no parecía muy esbelta y que se acercaba cada vez más y más a mí. A diferencia de mis pulsaciones, la mujer caminaba de forma lenta y pausada…tranquilamente vi lo que tenía que hacer, como si no hubiera notado su presencia metí la mano en el bolsillo exterior de mi gabardina para sacarme un cigarrillo. Las caladas se intercambiaban con el ruido de los tacones que se aproximaban inexorablemente, mientras que en mi interior, sólo notaba como la adrenalina se aceleraba por mis arterias… y me hacía sentir bien.

Por el rabillo del ojo pude espiar lo suficiente a aquella preciosa joven de tez pálida y nariz respingona, miraba hacia el suelo a pocos pasos de los suyos sin levantar la vista apenas mientras su pelo jugueteaba con el gélido viento de invierno… saboreaba todos los detalles posibles preguntándome como era posible que luego me olvidara de ellos y los desechara como si fuera basura de mi cabeza. Llevaba puesto un abrigo marrón oscuro y muy grueso que le llegaba casi a las rodillas pero que dejaba al descubierto su frágil y precioso cuello de cisne. Asía en cada mano sendas bolsas que debían ser muy pesadas, no adiviné qué llevaba hasta pasados unos minutos después, pero pude notar cómo le costaba respirar, como si hubiera estado cargando con ellas largo tiempo.

Pasó por detrás de mí como si ninguno de los dos diera cuenta del otro, como si ambos estuviéramos perdidos en nuestras divagaciones mentales, y en efecto así lo era. En ese preciso instante por deseo de la noche percibí un aroma dulce y afrutado, similar a un mazapán empapado en licor de vainilla, lo que hizo que todo el vello de mi cuerpo se erizase como un chispazo eléctrico.

Arrojé la colilla del cigarro al río y en un movimiento tan rápido como silencioso, deslice mi mano por el bolsillo de la gabardina, saqué mi vieja navaja de afeitar y me giré hacia donde mis impulsos asesinos me indicaban. Parecía como si todo transcurriera fotograma a fotograma de una película antigua… con mi mano izquierda conseguí taparle la boca y antes de que ella pudiera reaccionar le hice un tajo largo y profundo por debajo de su barbilla; rápido, eficaz y monstruoso. Las bolsas cayeron a la vez al suelo y salieron rodando algunas naranjas por la acera del puente… silencio absoluto.

La sostuve entre mis brazos mientras la vida se le escapaba a borbotones antes de colocarla suavemente sobre el frío y desolado suelo, como si fuera una muñeca de porcelana, con suma delicadeza.

Ante aquella vil y cruel escena, no había palabras para decir cómo me sentía, el corazón me latía a mil por hora, pero el pulso lo mantenía sereno y firme como si de un cirujano se tratara. La mente se me quedó en blanco mirando cómo se formaba un gran charco rojo alrededor de la chica; la luna permanecía presente en él, un punto blanco inmóvil fue el único testigo de aquel atroz crimen que me perseguiría cada noche que observara el cielo.

Miré a mi alrededor –oscuridad y tristeza- encendí otro cigarrillo y caminé hacia una vereda del río para perderme con las sombras en otro rumbo de locura sin mirar atrás, soltando bocanadas intermitentes como el humo de una locomotora que cruza el horizonte de madrugada…

El Reencuentro

Allí estaba, arriba del todo de una estantería en la última habitación de la casa que se me habría ocurrido buscar. Qué fácil fue decidir en su día, guardar todo lo que me importaba de verdad en aquella simple caja de madera que en su día usó mi abuelo para guardar sus utensilios de aseo, y con que rapidez se me olvidó el lugar sagrado donde la dejé descansar para darle la espalda.

Ahora me reencuentro con aquellas cartas y viejos cuentecillos y me acuerdo de cuando me gustaba escribir…

 

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Pensé que ¿por qué no publicar lo que antes escribía en papel y que la gente lo leyera?, pues bien…aquí os iré dejando poco a poco las divagaciones de mi mente, algunas nuevas y otras rescatadas de esa vieja caja de madera.

Espero que os guste.