Entre quesos anda el juego

“- A veces, las cosas cambian y nunca vuelven a ser como antes. Creo que estamos en una situación de este tipo Kif. ¡Así es la vida! La vida se mueve y nosotros también debemos hacerlo.”           Spencer Johnson, (¿Quién se ha llevado mi queso?)

 

Recuerdo, que cuando empecé la carrera me agobiaban las largas horas que pasaba dibujando planos y bocetos, y para distraerme encontré este libro (¿Quién se ha llevado mi queso?) en la habitación de mi hermano. Pues bien, al rato de leerlo lo dejé por la mitad porque no entendía que utilidad me daba la metáfora del cuento a mi situación de por aquel entonces. Sin embargo, por otro artículo muy relacionado al tema del cuento, volví a leérmelo entero y ¡joder! que tonto fui al no entenderlo la primera vez.

quien-se-ha-llevado-mi-quesoPublico este post para divulgar un poco el libro, aunque hay miles de blogs que hablan de él, y seguramente muchos lo hayáis leído ya, evidentemente esto va dirigido a los que no sepan de su existencia.

Me he puesto a reflexionar seriamente en todo de lo que se habla en él, no os voy a desvelar nada jejejeje, vale más la pena que os lo leáis vosotros porque se pueden sacar cientos de lecturas y conclusiones. En mi caso, he podido descubrir cómo se ha llegado a la crisis actual en España por culpa de la burbuja inmobiliaria y por qué nos está costando salir de ella pagando los platos rotos.

El párrafo que pongo al principio lo pude sacar de internet, es la misma historia pero con los nombres de los personajes cambiados. No os voy a poner el link de dónde lo encontré, porque en mi inmensa ignorancia no sé si sería ilegal, así que mejor no voy a meter la pata. Lo que si que os digo es que a mi me ha ayudado mucho y lo voy a volver a leer, porque hay muchos detalles que se pueden pasar por alto y otros que les puedes dar más de un significado.

A los que lo leáis y les haya gustado me encantaría leer vuestras opiniones.

Un saludo y hasta la próxima.

¡Ánimo!

Hola a todos.

puño rojoHacía ya tiempo que no metía nada en la vieja caja de madera y hoy he querido volver a retomar las ganas de escribir y de sentir el poder de la palabra escrita.

Veréis, por unas cosas y otras me he tenido que buscar la vida, como mucha gente a día de hoy. Seguro que mi caso os suena, joven con titulación universitaria trabajando eventualmente de camarero…desgraciadamente es uno de los patrones que se está dando mucho en la actualidad.

Pero tranquilos, no estoy aquí para deciros por qué estamos así en este país, ni de quién es la culpa de que no se arregle o se hagan cosas positivas y constructivas, creo que cada uno puede sacar sus conclusiones y argumentos y estancarse en este punto no sirve de nada. Tampoco os voy a decir que esta situación pasará pronto y que todo mejorará, porque creo que os estaría engañando…no, escribo estas líneas para todo aquel que no ve la luz al final del túnel. ¡Ánimo!

Los que estéis en mi situación, buscando un futuro incierto, saben realmente lo cruda que está la realidad y el día a día así que no desfallezcáis porque  no estáis solos, somos millones. Cuando tengáis un día de abatimiento y no queráis hacer nada, no lo hagáis…desconectar de la forma que os de la gana, relajaos, pero aprovechadlo; porque incluso esos momentos son buenos para animarse y volver a la carga los días que os levantéis con ganas de coger el mundo por las pelotas. ¡Ánimo!

Buscad las soluciones donde no las hayan, apoyaros de la gente que os rodea y pedidles consejo y ayuda. Se habla mucho ahora de la gente emprendedora que forma empresas a partir de una idea aun en estos tiempos de crisis…tomemos su ejemplo simplemente en la fuerza de voluntad y en la cultura del esfuerzo no en el hecho de crear una empresa que le va a reportar beneficios, si no en la idea de salir adelante. Si te sientes que ya has tocado fondo ¡genial! porque eso quiere decir que ya no puedes ir más abajo, ya solo puedes ir hacia arriba.

Me gustaría pensar que tengo la “megafórmula” para resolver la crisis jejejeje pero no es así, sigo metido en el hoyo, y hoy es uno de esos días que no tengo ganas de hacer nada constructivo…por eso tengo que animarme ¡por eso quiero animaros a todos!

Este proverbio siempre me ha gustado mucho y me ha dado fuerzas, os lo dejo aquí para que recapacitéis:

“Si no puedes ser un pino en la cima de una colina,

sé maleza en el valle…

pero sé maleza mejor junto al torrente;

sé arbusto si no puedes ser un árbol…

Si no puedes ser camino real sé atajo…

Si no puedes ser el sol, sé estrella…

No vencerás por el volumen,

si no por ser el mejor de lo que seas…”

 

Un saludo y ¡ánimo!

La ira

La curiosidad ante aquel maletín era tal, que no me dejaba dormir. ¿Quién lo habría dejado en mi puerta? ¿Por qué? La nota que lo acompañaba no me ayudaba mucho, es más, cada vez que la leía mi sangre hervía sin remedio; “No abrir si no quieres saber la verdad”.

No estaba firmada, y lo más raro de todo es que estaba mecanografiada con una vieja máquina de escribir. ¿Qué habría dentro de ese maletín? Su color negro azabache me inquietaba, y cada vez que lo sostenían mis manos no paraban de acariciarlo de una forma hipnótica, casi como si estuviera en un trance.

“No abrir si no quieres saber la verdad” ¡Maldita sea! Pero ¿qué verdad? No tenía ningún tipo de cierre, ni cerradura para una llave, simplemente una chapa metálica en el centro bajo el asa, inmóvil y fría.

No pude resistir más, tras varios días de incertidumbre, y cansado de esperar si alguien se presentaba en mi casa preguntando por él me dispuse a abrirlo. Cogí mi oxidada caja de herramientas, y con un destornillador bien grande hice palanca justo en el medio del maletín. Al principio quise hacer el menor esfuerzo posible con la esperanza de una vez abierto poder volver a cerrarlo sin romper el mecanismo. Pero el destornillador, que lo quise emplear como un bisturí en una operación médica pasó a ser una palanca de minero.

El ser que escribió aquella nota debió ser el mismísimo Satanás; porque la advertencia no podía haberse escrito de mejor manera.

Con un golpe seco y certero conseguí abrir el maldito maletín negro, pero la tapa no saltó con la violencia que yo esperaba, se abrió cuanto apenas, como si pesara una tonelada. Cuando lo abrí del todo había un pañuelo del mismo negro que la tapa que cubría un sobre color manila muy bien colocado en el centro del maletín, y junto a él, había un revolver plateado y brillante. Lo sostuve con miedo y me percaté de que solo tenía una bala en el cargador. Llegado a ese momento, la valentía y el odio que me habían hecho abrir el dichoso maletín se convirtieron en terror e incertidumbre…pero ya era demasiado tarde para abandonar la misión.

Mientras desataba el pequeño lazo que cerraba el sobre manila, mi mente no paraba ni un segundo preguntándose qué habría en el interior; informes fraudulentos del trabajo, una nota de amenaza, o de secuestro de mi familia… pero nunca imaginé que el secreto que guardaba aquel sobre fuera tan demoledor como lo que encontré.

Decenas de fotografías tamaño folio mostraban la traición en alta calidad y definición de la persona que una vez quise, ame y traté como una reina. No dejaban duda alguna, mi esposa se entendía con otro hombre, uno que parecía más atractivo y joven que yo; y que al parecer se habían visto en más de una ocasión y en más de una posición.

La locura se apoderó de mi, todo a mi alrededor daba vueltas, tantos años tantas vivencias, dos hijos pequeños, todo… y al final… la verdad. La verdad era que la enajenación que mi mente sufría se hizo fuerte, me convirtió en un monstruo desatado de su mordaza.

Cargué el revólver y con el cañón apoyado sobre la frente caminé frenéticamente por toda la casa de arriba abajo. La casualidad hizo que justo me encontrara a mi mujer con mis hijos en la puerta principal, la desdicha fue que estuviera tan aturdido que no los oyera entrar.

Tan solo bastó una mirada, las palabras hubieran sido un insulto a la realidad, nada de lo que saliera de su boca podría haber callado mi corazón. La ilusión de verla muerta se cruzó como un relámpago por mis retinas, y así fue como la maté, como si de un agarrotamiento muscular se tratara, la pistola dejó de apuntar mi sien derecha para apuntar al frente…y el gatillo no flaqueó.

Aun no pasa ni un solo día en el que no desee haber tenido otra bala para mí en ese momento…

Con dos duros en el bolsillo

¿Quién no ha oido esta canción? Vale, a lo mejor por el título no os suena, más que nada porque la canción se llama “Cuando T has ido” de Los Rodriguez.

La pongo aquí porque podría comparar con la primera frase de la canción mi situación a día de hoy: “Con dos duros en el bolsillo la cosa está tomando mucho brillo, no se acabaron los problemas, es solamente una cuestión de monedas”

Habrá quien piense, y haya oido esta canción, que el mensaje va dirigido a que el cantante (Andrés Calamaro) sienta dolor o pena por una chica a la que perdió… por eso lo de “Me siento muy mal cuando te has ido”… Pero por qué no darle una vuelta de rosca y decir que no es una chica a la que se dirige si no a la propia FELICIDAD de uno mismo, es decir, a las ganas de llevar el día a día con alegría (como diría Leticia Sabater…Dios nos asista)

Pensadlo… cuando todo te va bien, la vida se pinta de color de rosa y crees vivir en el mundo de la piruleta orgásmica en donde todo tiene sentido y la “cosa” fluye y hay buen royo… pero que pasa los días en que no, los llamados días malos o feos, o porque no decirlo, LOS DÍAS EN LOS QUE ESTÁS HASTA LOS COJONES DE TODO. ¿Qué haces en esos días?… ¿Pegarte un tiro? ¿Comer helados hasta que te sacies? ¿Hacer deporte para sentirte mejor? Jajajajaja, qué encrucijada eh amigos

SÍ! Seguro que estareis pensando, que tio más cenizo y gris, todo lo ve fatal… la vida hay que saborearla y disfrutarla porque se acaba enseguida… ¡CORRECTO! Pero recordad que en esos días “feos” os teneís que aferrar a algo para continuar adelante por muy mal que esten las cosas, hoy he pensado en como me van las cosas y me he acordado de esta canción…

Besos y abrazos a todos los que leais estas líneas, porque si habeis llegado hasta aquí os estareis planteando qué momentos, vivencias o experiencias os hacen sentir vivos.

 

ATENCIÓN: Estas ideas estrambóticas pueden estar inducidas por efecto del alcohol, si padece algún tipo de transtorno psicosomático o deseos de saltar de la silla y ponerse a girtar tras leer este post, por favor, consulte a su farmacéutico.

Luna Roja

El cortante frío de Diciembre golpeaba mi nuca causándome escalofríos por todo el cuerpo. Agujas heladas que se clavaban en mi piel. A mis espaldas los ecos de las campanadas que marcaban las doce de la noche, el viento caprichoso transportaba los sonidos metálicos y añejos a mis oídos. Delante… solamente mi destino.

Por un momento, mi gabardina se agitó como la vela de un navío que no está bien amarrada a su mástil. Me subí el cuello para resguardarme un poco, y en cuestión de segundos el aire se calmó y se creó una nitidez en el ambiente tan sólo comparable con la suavidad de una interpretación de piano…armonía.

Ahí arriba… en medio del viejo puente, y con la solitaria compañía de dos santos olvidados que ornamentaban la pasarela, era la única alma que se apreciaba por los alrededores; el único que se interponía en el haz blanco, y a la vez azul de la luna a su paso por estas tierras. Una sombra más ante la luz que se reflejaba en las aguas del río que viajaban velozmente hacia el mar.

Al frotarme las manos ásperas noté que aun conservaban el calor de la última víctima, incluso pude imaginar pequeños restos de sangre entre los poros y las grietas de mi piel. No sabía su nombre, ni su edad, no sabía nada de ella…¡Dios pobre mujer! ni tan siquiera me acuerdo de qué color era su pelo o sus ojos. La incierta casualidad hizo que se cruzara en mi maldito camino de locura desatada, ¿quién era yo para quitar una vida? ¿un ángel de la muerte? ¿un depravado y silencioso asesino? o simplemente un hombre que había perdido el norte en su camino hacia la búsqueda de todo aquello que pudiera excitar y alterar sus sentidos.

Un sonido no muy lejano me distrajo de mis pensamientos y una vez más el viento caprichoso me elevó en una nube de perfume femenino en un estado de éxtasis, se apreciaba cerca de donde estaba, la figura de una mujer que no parecía muy esbelta y que se acercaba cada vez más y más a mí. A diferencia de mis pulsaciones, la mujer caminaba de forma lenta y pausada…tranquilamente vi lo que tenía que hacer, como si no hubiera notado su presencia metí la mano en el bolsillo exterior de mi gabardina para sacarme un cigarrillo. Las caladas se intercambiaban con el ruido de los tacones que se aproximaban inexorablemente, mientras que en mi interior, sólo notaba como la adrenalina se aceleraba por mis arterias… y me hacía sentir bien.

Por el rabillo del ojo pude espiar lo suficiente a aquella preciosa joven de tez pálida y nariz respingona, miraba hacia el suelo a pocos pasos de los suyos sin levantar la vista apenas mientras su pelo jugueteaba con el gélido viento de invierno… saboreaba todos los detalles posibles preguntándome como era posible que luego me olvidara de ellos y los desechara como si fuera basura de mi cabeza. Llevaba puesto un abrigo marrón oscuro y muy grueso que le llegaba casi a las rodillas pero que dejaba al descubierto su frágil y precioso cuello de cisne. Asía en cada mano sendas bolsas que debían ser muy pesadas, no adiviné qué llevaba hasta pasados unos minutos después, pero pude notar cómo le costaba respirar, como si hubiera estado cargando con ellas largo tiempo.

Pasó por detrás de mí como si ninguno de los dos diera cuenta del otro, como si ambos estuviéramos perdidos en nuestras divagaciones mentales, y en efecto así lo era. En ese preciso instante por deseo de la noche percibí un aroma dulce y afrutado, similar a un mazapán empapado en licor de vainilla, lo que hizo que todo el vello de mi cuerpo se erizase como un chispazo eléctrico.

Arrojé la colilla del cigarro al río y en un movimiento tan rápido como silencioso, deslice mi mano por el bolsillo de la gabardina, saqué mi vieja navaja de afeitar y me giré hacia donde mis impulsos asesinos me indicaban. Parecía como si todo transcurriera fotograma a fotograma de una película antigua… con mi mano izquierda conseguí taparle la boca y antes de que ella pudiera reaccionar le hice un tajo largo y profundo por debajo de su barbilla; rápido, eficaz y monstruoso. Las bolsas cayeron a la vez al suelo y salieron rodando algunas naranjas por la acera del puente… silencio absoluto.

La sostuve entre mis brazos mientras la vida se le escapaba a borbotones antes de colocarla suavemente sobre el frío y desolado suelo, como si fuera una muñeca de porcelana, con suma delicadeza.

Ante aquella vil y cruel escena, no había palabras para decir cómo me sentía, el corazón me latía a mil por hora, pero el pulso lo mantenía sereno y firme como si de un cirujano se tratara. La mente se me quedó en blanco mirando cómo se formaba un gran charco rojo alrededor de la chica; la luna permanecía presente en él, un punto blanco inmóvil fue el único testigo de aquel atroz crimen que me perseguiría cada noche que observara el cielo.

Miré a mi alrededor –oscuridad y tristeza- encendí otro cigarrillo y caminé hacia una vereda del río para perderme con las sombras en otro rumbo de locura sin mirar atrás, soltando bocanadas intermitentes como el humo de una locomotora que cruza el horizonte de madrugada…

El Reencuentro

Allí estaba, arriba del todo de una estantería en la última habitación de la casa que se me habría ocurrido buscar. Qué fácil fue decidir en su día, guardar todo lo que me importaba de verdad en aquella simple caja de madera que en su día usó mi abuelo para guardar sus utensilios de aseo, y con que rapidez se me olvidó el lugar sagrado donde la dejé descansar para darle la espalda.

Ahora me reencuentro con aquellas cartas y viejos cuentecillos y me acuerdo de cuando me gustaba escribir…

 

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Pensé que ¿por qué no publicar lo que antes escribía en papel y que la gente lo leyera?, pues bien…aquí os iré dejando poco a poco las divagaciones de mi mente, algunas nuevas y otras rescatadas de esa vieja caja de madera.

Espero que os guste.